Más de un siglo vendiendo ilusiones

Ni alumbrados ni escaparates. En Madrid el verdadero termómetro para medir la proximidad de las Navidades es la longitud de las colas que se forman en Doña Manolita. Miles de personas que aguardan hasta cuatro horas con la esperanza de encontrar un golpe de fortuna en forma de papel rectangular. Fue una de las cosas que más me impactaron durante mi primer invierno en la ciudad. Hileras interminables de almas que desafiaban al frío y al viento cortador de la sierra en busca de unos sueños casi imposibles. Cada vez que les veía no podía evitar cuestionarme ¿Por qué? Hoy llegan las respuestas.

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