La leyenda de la Almudena

Este viernes se celebra en Madrid la Almudena, o lo que es lo mismo, la patrona de la ciudad, una festividad que guarda otra interesante leyenda y que trataré de explicar en la entrada de hoy, por cierto, ¡¡ felicidades a todas las Almudenas!!

Para ubicar las raíces de toda esta historia hay que remontarse a una fecha muy concreta, el año 712 d.c., año en el que Don Rodrigo cae en la batalla de Guadalete, lo que supuso el asentamiento musulmán en buena parte de la península. Ante la casi segura invasión, los primeros pobladores del actual Madrid, entonces una humilde villa de la que se desconoce hasta su nombre, optaron por esconder entre los muros defensivos una talla de la Virgen María, por miedo a que fuese profanada o destruida por los invasores.

Se trataba de una imagen muy venerada por aquellos habitantes originales que según la tradición, había llegado a la península a manos de un discípulo del Apóstol Santiago en el año 38 d.c. Era por tanto la reliquia más importante de cuantas tenían así que decidieron ocultarla en un pequeño nicho escavado en la pared, junto a dos velas encendidas.

Más de 300 años después, Alfonso VI llamado ‘El Bravo’ por su valentía, logra reconquistar una plaza decisiva como Toledo y poco más tarde se hace con el control de ese pequeño asentamiento que cada vez iba cobrando más importancia por su situación estratégica y que ahora, ya tenía un nombre, ‘Magerit’. Una vez allí se propuso encontrar como fuera la preciada talla de la virgen. Su existencia había pasado de generación en generación, secreta, a espaldas de los musulmanes. Una transmisión oral en la que, con el paso de los años, se perdió una información vital, el lugar exacto de la muralla donde permanecía oculta la Virgen.

Fueron muchos los intentos de encontrarla pero todos fueron en vano, por más que la gente buscaba no había ni rastro de ella. Desesperado, tras muchas plegarias, el monarca organizó como última opción, una procesión alrededor de toda la muralla. La comitiva, encabezada por el propio Alfonso VI y multitud de autoridades eclesiásticas, nobleza etc… comenzó su marcha por todo el perímetro amurallado, en busca de una señal divina.

Cuenta la leyenda que estando a la altura de la actual Cuesta de la Vega, unas piedras del muro cedieron y cayeron al suelo dejando al descubierto, ante el asombro de todos, la imagen de la Virgen y lo más increíble, con los cirios todavía encendidos ¿os podéis imaginar que fecha era cuando se obró este milagro? Exacto, un 9 de noviembre (del 1085).

La Virgen, a la que se le llamó de la Almudena por estar durante todo este tiempo escondida en lo que los árabes llamaban un almudín (al-mudy) o depósito de trigo, pasó a ser entonces rápidamente la patrona de Madrid. Desde entonces, los nombres de Madrid y Almudena van unidos de la mano y cada 9 de noviembre, los madrileños recuerdan la fecha en la que recuperaron uno de sus bienes más queridos.

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