Desnudando a Chamberí

Hoy quiero dedicar mi entrada al blog al que ha sido mi barrio en Madrid durante tanto tiempo, Chamberí. Recuerdo perfectamente el primer día que aparecí por esta zona, era una tarde de verano y yo andaba buscando un piso a contrarreloj. Recuerdo nítidamente subir las escaleras de la salida del metro de Quevedo y encontrarme de bruces con el tramo final de Fuencarral, desconocía en ese momento la identidad de la calle, para que os hagáis una idea de cuales eran mis conocimientos de la ciudad. Aquella estampa llena de vida y comercios me recordó al instante a una de las avenidas principales de mi ciudad, Carlos III. Tuve la sensación de conocer aquel sitio de toda la vida. En ese momento lo tuve claro. Quería vivir allí.

El destino parecía que estaba escrito para mí y para Chamberí. Una rocambolesca historia, o quizás un guiño de la fortuna, hizo que al final pudiera vivir muy cerca de ahí, en la Calle General Álvarez de Castro. Al final, el enamoramiento entre el barrio y yo fue casi inevitable, día a día, calle a calle.

Su magnífica situación, sus innumerables servicios…todo hace que Chamberí sea una pequeña ciudad, dentro de la ciudad. Una zona con personalidad, viva y dinámica, con todas las bonanzas del barrio de toda la vida pero a unos pasos del Madrid más cosmopolita y bullicioso. La Plaza de Olavide, Fuencarral, San Fermin de los Navarros, la Estación Fantasma de Chamberí, Santa Engracia o el Museo de Sorolla. Todo son recuerdos, todos buenos. Imborrables, eternos.

Además, sobre estos suelos ahora totalmente edificados, Madrid vivió uno de los capítulos más importantes de su historia. Una herencia imperceptible que nos explica el origen del nombre del barrio. Durante la ocupación de las tropas francesas, a inicio del Siglo XIX, sobre el terreno que ahora ocupa la Plaza de Chamberí, el ejército de Napoleón estableció un campamento militar que ellos llamaron ‘Chambéry’.

Según cuentan las crónicas de la época, fueron los mismos Daóiz y Velarde los que, durante los acontecimientos del 2 de mayo, subieron por la actual Calle de Luchana junto a un grupo de guerrilleros para plantar cara al regimiento instalado en este cuartel. Bajo estos suelos se fraguó el futuro del país.

Finalmente, deciros que para ilustrar la entrada he puesto una foto que yo mismo realicé de un punto especialmente significativo para mí, la Iglesia de Santa Teresa y Santa Isabel, junto a la salida del metro ‘Iglesia’, origen y destino de mis incontables idas y venidas de estos maravillosos años. Este tempo, que guarda una magnífica anécdota, fue quemado y destruido en 1936, por lo que las riquezas que hubo en su interior desaparecieron, pero pudo ser reconstruido en la década de los cincuenta.

A mí, viendo la imagen me parece imposible que alguien no caiga rendido ante los encantos de este maravilloso barrio. Al menos, a mí es lo que me sucedió.

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2 pensamientos en “Desnudando a Chamberí

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