La curiosa anécdota de los leones del Congreso

La curiosa anécdota de los leones del Congreso

La imagen de los dos leones que presiden la entrada del Congreso de los Diputados es bien conocida por muchos. Con su aspecto, grande y fiero, son ya un icono de la ciudad de Madrid pero estos dos felinos guardan un sonrojante secreto.

Daoiz y Velarde, nombre de los héroes del 2 de mayo con el que se les bautizó (aunque también se les conoce por Benavides y Malospelos) fueron bajados de sus pedestales en 1985 para su restauración y limpieza. De este modo, mucho más accesibles al ojo humano, quedó visible la particular vergüenza de uno de ellos… no tenía testículos.

La gente comenzó a hacer cábalas sobre la notable ausencia y la primera teoría que salió a la palestra era que posiblemente se trataba de un león y una leona pero esta hipótesis pronto fue desechada ya que ambos lucen una frondosa caballera propia de los machos.

Con el paso del tiempo la idea que se ha hecho más fuerte es que quizás, al escultor (Ponciano Ponzano) se le terminase el material (bronce fundido de los cañones moros capturados en 1860) y que optase por dejar inacabada una de las esculturas por alguna de las partes que menos se notase. Un secreto que tardó en salir a la luz 120 años. Seguro que la próxima vez que paséis echáis un vistazo a los atributos de los felinos.

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11 pensamientos en “La curiosa anécdota de los leones del Congreso

  1. Pingback: Una curiosidad sobre los leones que adornan la entrada del Congreso

  2. Ponciano Ponzano, ademas de escultor, era “vidente” y ya sabia que en el devenir de los años habria algun presidente de gobierno, al que le faltaria lo mismo que al leon es decir un par de huevos para sacar a españa de la crisis, sin joder a los mas desfavorecidos

  3. Tengo entendido que los leones del congreso, fundidos en la fábrica de artilleria de Sevilla, son copia de los que siempre vi en la entrada de esa fábrica durante el tiempo que duró mi mili. Después seguí viéndolos en la misma puerta durante años, hasta que la fábrica cerró. ¿Dónde estarán ahora esos leones?

  4. ¿Lo que tiene debajo de la pata no es un huevo, al fin y al cabo? El otro huevo lo tiene el otro león. Y eso es todo. Caso cerrado. (Menuda tripamenta, por cierto).

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